Tres aprendizajes lectores (II): el aprendizaje escolástico

Continuamos con esta serie de textos breves en la que proponemos un programa de aprendizaje lector. En la entrada anterior indagamos en el origen de la palabra escuela, que proviene del término griego scholé, que significa 'ocio'. En esta, por ello, nos referimos a lo que vamos a denominar un aprendizaje escolástico de la lectura. Precedemos con nuestro tema.

Tres aprendizajes lectores (I): el aprendizaje republicano

En la entrada anterior propuse que en la siguiente, o sea, en esta, expondría un programa de aprendizaje lector perfecto para adultos. Con ese propósito, comienzo aquí una serie de tres textos sin más pretensión que la de servir de compañía durante las vacaciones de agosto. Serán, por ello, mucho más breves de lo que acostumbro, carecerán de citas y aparecerán de manera alterna desde el primer viernes de agosto. Dado que rebajo mi actividad durante las vacaciones, en las semanas en que no haya entrada compensaremos publicando una microrreseña en los canales de Facebook e Instagram de La Lupa Sobre el Mapa. Comenzamos.

¿A qué edad estamos preparados los adultos para leer libros infantiles?

Recientemente hemos visto cómo en la prensa generalista española se hablaba con apasionamiento sobre libros para niños. A simple vista, se diría que el tema se ha puesto de moda o, mejor todavía, que al fin empieza a recibir la atención que merece por parte de los mismos sectores mediáticos que tradicionalmente han tendido a ignorarlo unos 363 días al año (a veces, incluso, más). Hasta todo un académico de la RAE ha tenido a bien darnos su parecer al respecto. ¿Estamos, pues, al fin, ante los primeros signos que delatan un deseable viraje social para prestigiar la literatura infantil? No nos emocionemos demasiado todavía. En esta entrada hablamos largo y tendido sobre lo que está ocurriendo. #LIJ, #lectura, #literaturainfantil, #literaturajuvenil, #PérezReverte, #Hematocrítico

El libro de los saludos

El curso 2020-2021 comienza algo tarde en este blog, pero comienza en buena compañía. Nos ocupamos aquí de nuestra lectura de El libro de los saludos (A Buen Paso, 2020), una pequeña joya en forma de álbum que debemos al buen hacer en la escritura de Arianna Squilloni y de Olga Capdevila en la ilustración. Hablamos de un tándem que se nos muestra en estado de gracia en esta obra. ¡No se lo pierdan ni se la pierdan!

Cómo leía Goethe… de niño

Bastante por satisfecho me daría si por casualidad quedasen dispersas, por aquí y por allá en este blog, y siquiera a modo divulgativo, algunas claves e ideas para la reconstrucción de la historia de la lectura infantil. En la forma en que la conocemos hoy, dicha lectura se comienza a afianzar a lo largo de un lento y complejo proceso que se remonta al siglo XVIII. En esta entrada abordaremos un tema que sabemos muy atípico en este tipo de espacios, pero que puede resultar más interesante de lo que parece a primera vista. Vamos a ver cómo leía en su infancia Goethe.

Por qué queremos tanto a Matilda

Tampoco es que sean tantas las cosas evidentes que se cuentan en esta vida, pero alguna que otra hay: el agua moja; todo tiene su fin; la invención de la rueda cambió el mundo; la red de afectos en la que vivimos en realidad no es una red, sino la cuerda floja sobre la cual estamos obligados a hacer de equilibristas; y, desde luego, Roald Dahl posee un talento inconmensurable para la narración. Uno de sus últimos libros para niños, Matilda, publicado en 1988, solo dos años antes de la muerte del autor y muy pronto llevado al cine (1996, Danny DeVito), nos regaló una vez más lo que, a la chita callando, ya se ha convertido en un icono de la cultura contemporánea. Adoramos a la pequeña lectora hasta el punto de quererla –si bien esto tampoco es difícil– mucho más de lo que lo hacen sus propios padres. Incluso podría decirse que la queremos a pesar de la opinión que nos suscite su complicado autor, al que seguro le acabaremos dedicando más de una entrada en este espacio. ¿Comenzamos?